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El
cuerpo de la mujer embarazada sufre intensas modificaciones fisiológicas
que generan importantes modificaciones en el físico. No sólo se produce
un aumento del contorno abdominal, sino que a medida que el embarazo avanza
puede experimentarse un aumento de peso generalizado en todo el cuerpo,
varices, edemas y estrías.
Aunque muchos de estos cambios son pasajeros, la aceptación por parte de
la mujer y de su pareja no siempre es buena. Mientras algunas mujeres se
encuentran bellas y deseables (sobre todo en el primer trimestre) otras
vivencian justamente lo contrario.
Hay que contar también con el cansancio, las nauseas y todo tipo de malestar
que pueden hacer que la mujer no tenga en absoluto, como es lógico, ganas
de mantener sexo.
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| Esta transformación
del cuerpo no sólo puede provocar una alteración desfavorable en la imagen
corporal erótica de la mujer donde ésta podría no sentirse sensual para
el sexo. Su pareja, en ocasiones, podría no sentirse tan motivada sexualmente
como antes ante este cuerpo que, en apariencia, está perdiendo sus cualidades
eróticas. En otros casos, el hombre ve a su pareja solo como "mamá" y no
como amante; esto puede propiciar su deseo de protegerla y hacer que disminuya
su deseo sexual. |